Todas las frutas representan un alimento rico, dulce y nutritivo que nunca debe faltar en nuestra dieta básica diaria. Muchas de ellas pueden adquirirse con solo visitar el supermercado. Sin embargo pocas veces nos ponemos a pensar en cómo y de dónde proviene. El post de hoy trata acerca del melón, fruta rica y fresca para nuestra mesa.

Melón: Baya Rica y Fresca de Temporada Veraniega

El nombre real para esta fruta es “Cucumis melo”, y es una planta herbácea monoica que posee tallos rastreros. El melón (baya pepónide) es de temporada de verano, contiene mucha agua y un peculiar sabor dulce. La historia del melón se remonta al III milenio a.C. cuando era cultivado en Egipto, después llega a extenderse por toda la tierra.

Podemos reconocer al melón en los mercados por su forma esférica elipsoidal. Sin embargo existen los “melones plátanos” que suelen tener similitud con las calabazas por las ondulaciones que presentan. El tamaño del melón varía de acuerdo a las condiciones de cultivo y si tomamos en cuenta este detalle los más pequeños pueden pesar unos 400 gramos y los más grandes entre 20 kg o más.

Melón: Baya Rica y Fresca de Temporada Veraniega

El tallo del melón suele ser cilíndrico, presenta entre 1 y 3 metros de altura, cuenta con una inflorescencia terminar como de espiga y en ella encontramos flores bisexuales. Los granos del melón son una cariópside de 4 milímetros de diámetro. También se pueden ver inflorescencias en panojas y semillas de 3 milímetros que tienen forma esférica y oblonga de color negro, rojizo y amarillento. Puede estar en zonas permeables a 2 metros de profundidad. Las flores de la planta de melón poseen estambres y pistilos.

En el melón el color de la epidermis que vemos en su pulpa difiere en cuanto al grupo. Algunas pueden ser blancas, grises, verdosas o amarillas. La textura puede ser lisa, rugosa o reticulada; y los colores de la pulpa varían en amarillo, verde, rosado o colores intermedios.