El mundo coincide en que la cerveza es una de las bebidas alcohólicas más importantes y presentes en todo el planeta. Existen diversas compañías, maneras de hacer cerveza e incluso ferias y festivales donde se rinde honor a esta singular compañera presente en muchas reuniones. Sin embargo hay una clase de cerveza que es diferente a las demás y es preferida por mucho consumidores; se trata de la “cerveza negra” y en este post hablaremos de ella.

La Cerveza Negra

En Alemania (cuna de la cerveza) cerveza negra se escribe “Scwarzbier” y es un tipo de cerveza opaca de color muy oscuro y con un sabor más fuerte que las presentaciones convencionales. La historia de la cerveza negra se remonta a Turinginia y Sajonia. De lo más antiguo que se conoce rescatamos la Braunschweiger Mumme que fue elaborada durante la edad media. Sin embargo la primera mención registrada en Turingia es de 1543 cuando se habla de la KÖstritzer una conocida cerveza negra que se produce hasta la fecha.

Las principales características de la cerveza negra es la fermentación baja aunque al principio se empleaba fermentación alta para su elaboración. El contenido alcohólico de la cerveza negra oscila entre el 4, 8 y el 5%. El color oscuro que es reconocible es gracias al uso de maltas especialmente oscuras durante la elaboración.

La Cerveza Negra

El color de la malta llega gracias al proceso de tueste y las cervezas oscuras son algunas de las más originales al momento de su elaboración. Es posible obtener colores más claros gracias a maltas tostadas. En el este de Alemania encontraremos muchas variedades únicas del estilo de cerveza negra.

En esta parte del mundo se suele combinar la cerveza con carnes como la falda que resulta un delicioso acompañamiento del Sauerbraten alemán. La fama mundial de la cerveza negra la ha puesto al alcance de todos, así que si no la has degustado puedes acceder a ella en cualquier supermercado.